Lanzamos la campaña “Alimentos de proximidad y la reducción del desperdicio alimentario”
La asociación Cultura Alimentaria presenta una nueva campaña de sensibilización y educación ambiental, bajo el lema:
“El impacto medioambiental que causan nuestros hábitos de vida y consumo”
Con este enfoque, queremos destacar cómo el sistema agroalimentario globalizado actual genera graves consecuencias para el medio ambiente, la salud y la justicia social. Pero también subrayamos que como consumidores y ciudadanos responsables, tenemos el poder de transformar esta realidad.
Continuamos el impulso de la campaña anterior
Confiamos en que esta nueva iniciativa despierte en nuestra comunidad el mismo interés y compromiso que generó la exitosa campaña anterior: “El coste ambiental de lo que comemos”. En aquella ocasión, logramos movilizar la atención pública sobre cómo nuestras decisiones cotidianas de consumo tienen repercusiones concretas en el medio ambiente, implicando a productores, distribuidores, administraciones y ciudadanía.
Primer evento: Debates con proyección del documental La Cesta
Encuentros para el Debate
“Alimentos de proximidad y la reducción del desperdicio alimentario”
“El impacto medioambiental de nuestros hábitos de vida y consumo”
El acto inaugural combina cine, reflexión y diálogo:
- Proyección de “LA CESTA – Comemos lo que compramos” (2022), dirigido por Angelines González y Fernando Sáenz.
Centrado en la vida de cuatro pequeños productores de las sierras riojanas, el documental destaca cómo el consumo consciente de productos locales apoya la sostenibilidad del mundo rural. - Debate posterior, con la participación de Alfonso Lacuesta, Ingeniero Técnico Agrícola y Agente de Desarrollo Rural e Innovación.
En colaboración con el Ayuntamiento de Ojacastro.
Detalles del evento: Consultar la agenda
Por qué esta campaña importa
1. Relevancia ambiental y social: Reducir el desperdicio alimentario no es solo una buena práctica: es una urgencia. En España se tiraron más de 1 225 millones de kilos de alimentos en 2024, aunque esta cifra ya refleja una mejora del 21 % con respecto a 2020. Según datos recientes, cada persona desperdicia en promedio 23,6 kilos al año.
2. El valor de lo cercano y lo estacional: Apostar por alimentos de proximidad y de temporada significa reducir la huella de carbono asociada al transporte, aprovechar mejor los recursos locales y mantener vivas las economías rurales. Además, los productos de temporada suelen ser más nutritivos, frescos y sabrosos, lo que refuerza la conexión entre salud, territorio y sostenibilidad.
3. El impacto global del despilfarro alimentario: A nivel mundial, el desperdicio representa aproximadamente el 10 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, y en Europa se estima que cada persona deja de aprovechar entre 95 y 115 kg de alimento al año.
4. Oportunidad de cambio: La campaña busca conectar estas cifras con lo cotidiano: ¿qué compramos, cómo consumimos, a quién apoyamos? Apostar por productores locales y alimentos de temporada es una decisión sencilla que tiene un gran impacto positivo.
Con esta campaña, buscamos generar conciencia, promover hábitos responsables y contribuir a un sistema alimentario justo, respetuoso y sostenible.